miércoles, 13 de mayo de 2009

Aplicaciones de la creatividad

Educación y creatividad



Educar en la creatividad es educar para el cambio y formar personas ricas en originalidad, flexibilidad, visión futura, iniciativa, confianza, amantes de los riesgos y listas para afrontar los obstáculos y problemas que se les van presentado en su vida escolar y cotidiana, además de ofrecerles herramientas para la innovación.

La creatividad puede ser desarrollada a través del proceso educativo, favoreciendo potencialidades y consiguiendo una mejor utilización de los recursos individuales y grupales dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje.
Siguiendo con estas ideas no podríamos hablar de una educación creativa sin mencionar la importancia de una atmósfera creativa que propicie el pensar reflexivo y creativo en el salón de clase.


Creatividad es el potencial humano integrado por componentes cognoscitivos, afectivos, intelectuales y volitivos, que a través de una atmósfera creativa se pone de manifiesto, para generar productos novedosos y de gran valor social y comunicarlos transcendiendo en determinados momentos el contexto histórico social en el que se vive.


Este concepto, integracionista o conjuncionista, plantea una interrelación dialéctica de las dimensiones básicas con que frecuentemente se ha definido la creatividad de manera unilateral: persona, proceso, producto, medio.
Por otro lado, este educar en la creatividad implica el amor por el cambio. Es necesario propiciar a través de una atmósfera de libertad psicológica y profundo humanismo que se manifieste la creatividad de los alumnos, al menos en el sentido de ser capaces de enfrentarse con lo nuevo y darle respuesta. Además, enseñarles a no temer el cambio, sino más bien a poder sentirse a gusto y disfrutar con éste.
Con la educación creativa se logra un desaprendizaje de una serie de actitudes que en determinados momentos nos llenan de “candados psicológicos” para ser creativos o para permitir que otros lo sean.


Recomendaciones Teórico-metodológicas para educar la creatividad



Educar en la creatividad implica partir de la idea de que ésta no se enseña de manera directa, sino que se propicia y que para esto es necesario tomar en cuenta las siguientes sugerencias:
Tolerar la ambigüedad e incertidumbre. Es decir, se debe crear un clima dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje donde el conocimiento que se está trabajando no se dé como inmutable y estático.
Favorecer la voluntad para superar obstáculos y perseverar
Desarrollar la confianza en sí mismo y en sus convicciones. Confianza en sí mismo a través de indicadores que no siempre sean las buenas notas.
Propiciar una cultura de trabajo para el desarrollo de un pensamiento creativo y reflexivo.
Invitar al alumno a transcender el presente con un proyecto futuro
Aprender a confiar en lo potencial y no sólo en lo real
Vencer el temor al ridículo y a cometer errores
Desarrollar tanto en nuestros maestros como en los alumnos, una actitud diferente ante la responsabilidad del proceso de enseñanza-aprendizaje
Asumir riesgos como medio para tener nuevos conocimientos.
Cuando se propicia un clima creativo la motivación intrínseca y la de logro deben estar presentes.
Es necesaria la contextualización del conocimiento y las habilidades de pensamiento crítico y creativo
Las necesidades fundamentales del alumno están relacionadas con enseñarle a pensar creativa y reflexivamente, o sea, a pensar de manera excelente
Convertir las aulas en espacios para asombrarnos, experimentar e investigar
buena comunicación cuando están creando o pensando. Los alumnos requieren aprender a escuchar críticamente
equilibrio entre lo afectivo e intelectual, para lograr un espacio dinámico y motivante para el buen pensar y crear
A manera de conclusión se puede señalar que la creatividad nos permite tener una actitud flexible y transformadora que propone romper las murallas o barreras para edificar la nueva escuela del futuro, cuyos principales apellidos sean: integrada, solidaria, respetuosa, reflexiva, divergente, desarrolladora, abierta y consistente con las necesidades de todos los alumnos, donde el pensamiento reflexivo y el creativo se desarrollen a la par de una actitud coherente.
Cada alumno que egrese de una escuela formado con esta visión deseará que en los lugares donde llegue se manifieste el pensar, crear, sentir, comunicar y compartir por respeto a sí mismo y a sus semejantes.

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